En esta serie exploro el paso del tiempo. Las marcas de lo vivido, las experiencias, son la matriz que nos forma. No se ven pero están adentro; en los arboles y en las personas. Cada obra de esta serie es una huella digital formada por vientos, sequías, infancias, romances, soles, ausencias y caricias de lluvia. Lo vivido permanece en nosotros, llevamos adentro las marcas del tiempo, mientras seguimos creciendo hacia la luz. Tal vez por eso los árboles me conmueven tanto, porque en sus marcas reconocemos las nuestras. Compartimos el mismo origen, la misma materia antigua que alguna vez fue estrella, tierra y lluvia.